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Los Frigios

= Bryges = Bricantes = Pruges

El pueblo brigio o frigio eran un pueblo antiguo indoeuropeo, originariamente establecido en la región de Macedonia y los Balcanes, pero hacia finales del II milenio a.C. emigró desde Europa hasta asentarse en una amplia región situada al norte de Asia Menor (la actual Turquía) que con el tiempo tomaría el nombre de Frigia. Herodoto los llama bajo el nombre de Bryges, cambiándolo a Phruges después de su emigración definitiva a Anatolia, mediante el Helesponto. Eran parientes de los Mushki.

El estado de Frigia surgió en el siglo octavo antes de Cristo con su capital en Gordium. Durante este período, los frigios extendieron hacia el este en el reino de Urartu, los descendientes de los hurritas, un antiguo rival de los hititas.

Mientras tanto, el frigio Unido se vio abrumado por los invasores cimmerio c. 690 antes de Cristo, y luego conquistó brevemente por su vecino Lydia, antes de que pasara sucesivamente en el imperio persa de Ciro y el imperio de Alejandro y sus sucesores, fue tomada por los Attalids de Pérgamo, y eventualmente se convirtió en parte del Imperio Romano. La última mención de la lengua en la literatura data del siglo 5 dC y fue probablemente extinta en el siglo séptimo.

La economía de los frigios tenía base agrícola. Se supone que se trataba de una casta guerrera que sojuzgó a los habitantes anteriores del área. Un indicio es la reputación de los frigios como jinetes y criadores de caballos.

Se les atribuía la invención de la flauta, el bordado y las fábulas de animales (que pueden haber tomado de los sumerios). 

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Asia Menor en el periodo Greco-Romano

Thessaloniki, location of ancient Mygdonia, Macedonian home of the Bryges.

El origen

Salónica (Thessalonikē), ubicación de la antigua Migdonia, hogar macedonio de los Bryges.

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La religión de los frigios combinaba elementos preindoeuropeos e indoirianos. Por un lado existían cultos mistéricos como los dedicados a Cibeles (Kubila, la Diosa Madre = Berecintia), su hijo Atis, Sabazio, o Dioniso, pero también se adoraba a Mazeus, dios del cielo equivalente al Zeus griego y Mithra. El panteón frigio fue asimilado al griego y más tarde al romano, sobre los que ejerció fuerte influencia.

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El mundo en las manos

Mano con la representación de Sabazios , y otros elementos habituales en este tipo de piezas: un carnero, un cuchillo, un lagarto o serpiente, etc…

Cibeles (Berecinta)

Fue la «Gran Madre», Cibeles, como los griegos y los romanos la conocían, que era adorada inicialmente en las montañas de Frigia, donde era conocida como «Sierra Madre». En su forma frigia típica, ella lleva un vestido largo con cinturón, unos polos, y un velo que cubre todo el cuerpo. La versión más reciente de Cibeles fue creado por un alumno de Fidias, el escultor Agoracritus de Paros, y se convirtió en la imagen más ampliamente adoptado por la expansión siguiente de Cibeles, tanto en el mundo del Egeo y en Roma. Se muestra su humanizado aunque todavía entronizado, la cabeza apoyada en un león operadora y la otra sosteniendo el tímpano, un tambor de marco circular, similar a una pandereta mano.

Los frigios también veneraban a Sabacio, dios frigio  que en el mundo griego es asimilado a Dionisio y se le considera como un Dioniso más antiguo, hijo de Zeus y Persèfone . Se le atribuía la idea de domesticar los bueyes y someterlos al yugo. Así se explicaban las imágenes que lo representaban con cuernos en la frente.

Aunque los griegos asociaron Sabazios con Zeus, representaciones de él, incluso en la época de los romanos, le muestran como un dios jinete. Sus conflictos con la diosa madre indígena, cuya criatura era el toro lunar, puede suponer en la forma en que el caballo Sabacio ‘coloca un casco en la cabeza de un toro, en un relieve romano en el Museo de Bellas Artes de Boston.

Su culto tenía carácter orgiástico y se le representaba con cuernos en la frente. Se han encontrado relieves del Dios a lomos de su caballo arrollando una serpiente, lo que es sin duda el origen de la universalmente popular leyenda de San Jorge a caballo matando al dragón.

Frigia desarrollado una cultura avanzada edad de bronce. Las primeras tradiciones de la música griega derivada de Frigia, transmitidos a través de las colonias griegas de Anatolia, e incluyeron el modo frigio, que fue considerado como el modo de guerrero en la música griega antigua. Frigia Midas, el rey del «toque de oro» fue educado en la música por el propio Orfeo, de acuerdo con el mito. Otro invento musical que venía de Frigia fue el aulos, un instrumento de lengüeta con dos tubos. Marsias, el sátiro que formaron primero el instrumento mediante el vacío de un asta de ciervo, era un seguidor frigio de Cibeles. Él imprudentemente compitió en la música con el olímpico Apolo e inevitablemente perdido, con lo cual Apollo Marsias desollado vivo y provocativamente colgó su piel en el propio árbol sagrado de Cibeles, un pino.

Mientras que algunos consideran que los frigios parte de un grupo más amplio «tracio-frigio», otros lingüistas descartan esta hipótesis desde Tracia parece pertenecer al grupo Satem de lenguas indoeuropeas, mientras frigio comparte varias similitudes con otras lenguas indoeuropeas del Centum grupo. De todas las lenguas indoeuropeas, frigio parece haber sido más estrechamente vinculados al griego, lo que sugiere que los dos idiomas pertenecen al mismo subgrupo dialectal de principios indoeuropea. Una cita convencional c. 1180 aC se utiliza a menudo, en el final del imperio hitita.

Frigia mantiene una identidad cultural independiente. Iconografía clásica griega identifica el troyano Paris que no griegos por su gorro frigio, que fue usado por Mitra y sobrevivió en las imágenes modernas como el «casquillo de libertad» de los revolucionarios catalanes, americanos y franceses. Los frigios hablaban una lengua indoeuropea. Aunque los frigios adoptaron el alfabeto originado por los fenicios, se han encontrado unas pocas docenas de inscripciones en lengua frigia, principalmente fúnebre, y mucho de lo que se piensa que es conocido de Frigia es información de segunda mano a partir de fuentes griegaibeles

La génesis de los dioses frigios: Cibeles y Attis

En el presente artículo se ha tratado de la génesis de los dioses frigios, Cibeles y Attis, protagonistas de una de las más importantes religiones mistéricas (de raíces agrarias y carácter orgiástico) del mundo antiguo. Por un lado se han considerado sus antecedentes, antes de la llegada de los frigios a Anatolia y, por otro, su propagación desde Frigia, a partir del siglo VII a.C., por Asia Menor, islas mediterráneas, Grecia, Roma e Hispania, y hasta los siglos III y IV d. C., en los que alcanzó un gran auge, aprovechando la crisis de la religión tradicional.

Teodosio, con el Edicto de Tesalónica (380) proscribió los cultos paganos y con tales medidas se inició su decadencia, no sin dejarimportantes huellas en las tradiciones locales, una vez cristianizadas.

Attis Dios Frigio

Attis: 

Atis, hijo de Nana, una de las ninfas del río, fue criado por una cabra. Era un joven pastor al que amaba profundamente Cibeles, la diosa madre frigia. Cuando Atis quiso casarse con una de las hijas del rey Midas, Cibeles se puso muy celosa y llevó al joven a un trance hasta alcanzar un éxtasis que le permitiese arrebatarle su hombría. Según una versión del mito, no pudo sobrevivir a esta tropelía y la inconsolable Cibeles le convirtió en un pino. La diosa introdujo un ritual anual de llanto por él y declaró que, en su memoria, todos sus sacerdotes deberían ser eunucos. Otra lectura del mito asegura que fue el padre de Cibeles el que mató a Atis y que después ella le resucitó. Sus restos eran adorados cerca de Pessinus, en Frigia.

Aún hay otra versión de la historia narrada por Catulo, poeta romano que aseguraba que Atis sobrevivió a la castración que él mismo se había provocado y se convirtió en sacerdote de Cibeles. Atis tuvo remordimientos de conciencia al haberse convertido casi en una mujer y ser un esclavo de Cibeles en los bosques de Frigia. «Nunca más dormido, nunca más en un estado de turbia locura, Atis se centró en las cosas que le habían sucedido y, más calmado y clarividente, descubrió dónde estaba y lo que le faltaba; horrorizado, huyó hacia donde sopla el viento del océano y allí permaneció llorando…» (Catulo, Colección de versos). Después de la confesión de Atis, Cibeles envió a un león para que le trajese de vuelta al bosque.

El mito y adoración de Atis tiene mucho en común con la historia y culto de Adonis (ver Adonis y Cibeles).

Adonis

En la mitología griega se supone que Adonis es hijo de Cíniras, rey de Chipre, y de su hija Mirra o Esmirna. Dado que Mirra no adoraba a Afrodita, diosa del amor, ésta la castigó haciendo que se enamorase de su padre. Con la ayuda de una de las doncellas de su servicio. Mirra consiguió dormir con Cíniras varias veces sin que él se diese cuenta de que estaba haciendo el amor con su hija. Cuando finalmente descubrió que había cometido incesto, sacó su espada, indignado, con el propósito de matarla, pero Mirra, ya embarazada, escapó y los dioses la convirtieron en una planta, el arrayán (Myrtus communis). Finalmente, el arbusto se partió y de ahí nació Adonis, cuya belleza ya sorprendía incluso siendo un bebé. Afrodita no se encontraba complacida con esta circunstancia y ocultó al pequeño Adonis en un cajón y se lo llevó a Perséfone, diosa del Averno. Cuando Perséfone miró dentro del cajón quedó prendada y llevó al pequeño a su propio palacio, rechazando devolvérselo a la diosa del amor.

Zeus no quiso pasar inadvertido en esta historia y decidió que el niño debería pasar una tercera parte del año con Afrodita, otra con Perséfone y el resto del tiempo, solo. De acuerdo con otra interpretación, la musa Calíope hizo de Juez en la disputa y ordenó que Adonis tendría que permanecer seis meses con cada diosa.

En cualquier caso. Afrodita quedó hechizada por el Influjo de la belleza de Adonis, lo que significaba que estaba perdidamente enamorada de un mortal. Su felicidad duró poco pese a todo. Ella misma se había temido todo esto y había advertido al propio Adonis de manera clara para que tuviera cuidado cuando saliese de caza. Afrodita Insistía en que sería mejor que se dedicase a tareas más útiles. Pero el Joven era muy Inquieto e hizo oídos sordos a su advertencia, y durante una cacería fue atacado por un jabalí. No queda claro si fue la ofendida Perséfone la que había persuadido al amante celoso de Afrodita. Ares, para que llevase a cabo el ataque. El incidente acabó con la vida de Adonis, y la inconsolable Afrodita hizo brotar anémonas rojas de cada gota de sangre vertida.

De acuerdo a las distintas versiones del mito. Zeus permitió que Adonis resucitase durante la primavera y el verano, de manera que pudiese pasar el periodo de tiempo establecido con Afrodita.

Adonis, cuyo nombre se usa todavía para describir la belleza masculina, era. en principio, el dios de la vegetación. Su leyenda, al igual que la de Perséfone. está unida al cambio de las estaciones, en el que la naturaleza muere para revitalizarse de nuevo (ver Deméter y Perséfone).

Midas, el rico rey de Frigia

Midas, hijo de Gordio y Cibeles, era el rey de Frigia. En todos los mitos en los que aparece, nunca se le representa como una persona demasiado inteligente.

Tras la muerte de Orfeo, Dioniso dejó Tracia. Su viejo guardián Sileno, bebido como siempre, «ebrio de vino y años» (Ovidio) se perdió por el camino y fue recogido por los agricultores frigios, que le llevaron ante Midas. El rey, que ya había sido iniciado en el culto que se le rendía a Dioniso, reconoció de inmediato al anciano y organizó un banquete con diez platos en su honor. Después le llevó hasta el dios de nuevo y éste, encantado de tener de nuevo a su viejo maestro a su lado, quiso agradecer el gesto de Midas y le concedió tres deseos. Midas deseó que todo lo que tocase se convirtiese en oro. El deseo se cumplió y, aunque al principio estaba en­cantado con la novedad, muy pronto se vio rodeado de lujo y brillo y hasta lo que intentaba comer se endurecía al convertirse en metal. Incluso el vino, un don de Dioniso, se convertía en oro líquido al tocar sus labios.

Al darse cuenta de que así estaba con­denado a morir de hambre y sed, Midas le rogó al dios que le liberase de sus «manos de oro». Así lo hizo Dioniso, que le ordenó lavarse las manos en el río Pactólo, donde siempre se ha encontrado oro desde entonces.

Midas ya no necesitaba riquezas ilimitadas, pero eso no hizo que adquiriese un poco de cordura. A menudo pasaba los días al aire libre, convirtiéndose en un devoto seguidor de Pan, dios de la naturaleza que había conseguido tal virtuosismo con la flauta que llegó un momento en que se atrevió a retar a un concurso nada menos que a Apolo, para demostrar quién era mejor, tal y como ya había ocurrido con el infortunado sátiro Marsias. Tmolus, el dios de la montaña, sería el juez de la competición. Midas estuvo presente en el concurso y se mostró incondicionalmente entusiasmado ante la actuación de Pan. Pero a continuación Apolo interpretó una pieza magistral que convenció a Tmolus para darle el premio. Todos estuvieron de acuerdo con la decisión menos Midas, que incluso llegó a protestar. Apolo se puso tan furioso ante tanta estupidez y desconocimiento sobre el talento musical, que convirtió sus orejas en las de un burro.

Midas, cuyo carácter no era divino sino muy humano, estaba, por otro lado, avergonzado de esta circunstancia y decidió desde entonces cubrirse la cabeza con el tocado tradicional en Frigia. Sólo su bar­bero conocía su deformidad y estaba obligado a guardar el secreto, pero el peso de la promesa era tal que no pudo resistirlo e hizo un agujero en la tierra en el que susurró que Midas tenía orejas de burro. Después de quitarse ese peso de encima, tapó el agujero y regresó a casa. En el punto en el que había susurrado brotaron unos juncos que proclamaban sus palabras cada vez que soplaba el viento y así todo el mundo pudo saber que el rey tenía orejas de burro.